La autoridad compartió con las residentes que albergan en el hogar, así como también con las funcionarias del asilo encabezadas por su administradora, Sor Magdalena Flores Chávez.
Desde muy temprano 5 estilistas empezaron atender. Uno por uno recibía el corte de cabello; las mujeres además un tratamiento capilar y les pintaban las uñas.
El alcalde (e) Ramiro Páez, recorrió las distintas dependencias del lugar y aprovechó de conocer las necesidades que enfrentan las Hermanas de la Caridad para seguir en esta labor a favor de los ancianitos.
“Es importante acordarnos siempre de los olvidados, de los invisibilizados, debemos aprender a compartir con las personas que han encontrado una nueva familia en el asilo. Esto es también parte de la vida y como municipalidad queremos reivindicar”, enfatizó Páez.
En este asilo, se brinda atención a 56 adultos mayores, cuya edad es superior a los 70 años. Sin embargo según la administradora del centro, la capacidad es de 53 personas. “Pero no podemos sacarlos del lugar, lo que pedimos es más apoyo de las autoridades y de la ciudadanía” acotó.
Destacó el espíritu y la alegría que reina entre las personas de la tercera edad. “Tenemos señoras que ya son parte del hogar, porque su familia ha desaparecido o simplemente, por los años, han fallecido. Tenemos diferentes casos, pero lo que las caracteriza es su alegría y ganas de vivir”, explicó.
Agradeció y pidió que este tipo de ayuda sea
constante, que no se olviden de este sector de la sociedad que requiere
de mucho apoyo.Miriam Ruales, esposa del Alcalde (e), dice que es importante realizar jornadas de labor social con grupos que requieren de mucha ayuda. Esta tarea humanitaria seguirá en diferentes lugares. “No vamos a parar nuestro trabajo, sé que tenemos el apoyo total de la municipalidad”, expresó.
En el asilo se tejen distintas historias de vida. Rosa Piedad Piguaña, tiene 80 años de edad edad es oriunda de Ipiales (Colombia) desde hace 5 años se encuentra en el asilo León Ruales, hace más de un año conoció a Segundo Cristobal Lazo (74 años), y como una historia de adolescentes se enamoraron, en este lugar se casaron, ahora están juntos y, a pesar de la discapacidad de doña Rosa al no poder caminar por un problema en las rodillas, él con amor la lleva por cada rincón del asilo, empujando una silla de ruedas.
Mientras que Campo Elías Cuatín, oriundo del sector Cumbal (Colombia), cerca a la frontera con Ecuador, hace dos años llegó al asilo, dice que si tiene familia, hermanos y dos hijos, pero sonríe al decir que muy poco lo visitan, la sonrisa nos aclara es debido a que en esta casa hogar ha encontrado su nueva familia.
Durante la visita también se presentó el grupo de danza del ITCA. Los adultos mayores aplaudieron durante todo el espectáculo, que les alegró el fin de semana.
Quienes ya tienen más de 7 décadas de vida, agradecieron el gesto humano y sobre todo la visita, la alegría y el baile en el que participaron la mayoría, junto a la autoridad municipal, el mismo que se compremetió para asistir frecuentemente al asilo con mucha ayuda.


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